01 Levantarse del asiento
La acción más básica y vital. Cada 60 o 90 minutos, ponte de pie. No es necesario realizar una rutina de ejercicios; el simple hecho de cambiar el punto de apoyo y permitir que la circulación fluya por las piernas reduce significativamente la fatiga postural.
02 Descanso visual
La vista cansada tensa inconscientemente el cuello y los hombros. Aplica la técnica de mirar a lo lejos: aparta la vista de la pantalla y enfoca un objeto lejano (idealmente a través de una ventana) durante medio minuto. Esto relaja la musculatura ocular.
03 Movimiento sutil
Aprovecha los momentos naturales. Si estás en home office, levántate para buscar un vaso de agua a la cocina. En un corporativo, camina hacia el lugar de un compañero en vez de usar el chat interno. Son pasos que suman bienestar al final de la jornada.